

La Ruta de la Patata de Burgos 2025 ya está en marcha. Del 15 al 30 de octubre, un total de 32 establecimientos hosteleros participan en esta iniciativa que pone en valor uno de los productos más característicos de la provincia: la Patata de Burgos.
Durante dos semanas, bares y restaurantes de distintos barrios ofrecerán platos en los que la patata será la protagonista, en formatos que van desde la tortilla de patatas clásica hasta propuestas más elaboradas que mezclan innovación y cocina tradicional.
32 platos con un mismo ingrediente
Entre los participantes figuran locales tan conocidos como La Bóveda, que ofrece su tortilla de patata con cebolla caramelizada; A la par o Timoteo, con sus patatas asadas, Paquita Mariví, donde vuelven las populares bravas de la abuela o Los Gigantillos, con su emblemático pincho de tortilla de patatas con divisas.
También se suman propuestas más contemporáneas, como la tortilla con sobrasada y miel picante de Restaurante Binilo, Rimbombín con su espuma de patata y boletus con huevo a baja temperatura, Dymelo Gastrobar con su lingote de patata trufada o el parmentier de patata con guiso de boletus de La Boca del Lobo.
En total, más de una treintena de bares presentarán su receta en una ruta pensada para recorrer la ciudad a través de su gastronomía.
La organización de esta ruta gastronómica ha publicado un mapa con todos los locales participantes para que los burgaleses y visitantes puedan planificar su propio recorrido. Estos son los restaurantes participantes:
- Bóveda
- Norte Gastrobar
- Paquita Mariví
- La Cestería
- Binilo
- La Boca del Lobo
- La Aceituna
- La Lorencita
- Rimbombín
- Mesón Froilán
- Dymelo Gastro & Bar
- El Jaleito
- Maricastaña
- Pollos Opuestos
- Cafetería Ojeda
- Sabores Peruanos Gourmet
- El Bosque Encantado
- Los Gigantillos
- Consentidos
- Don Jamón
- La Niña
- La Exquisita
- Bodega El Retiro
- Momo
- Dlirio Café
- Yagüe 37
- Cantabria 7
- Aldaba
- El Majuelo
- Bar Timoteo
- Mandrágora Café
- A la par

La “patata fea”, un producto con identidad burgalesa
El objetivo de la ruta es también reivindicar el valor de la Patata de Burgos, un producto local que destaca por su frescura y sabor y que se cosecha entre los meses de septiembre y octubre. A diferencia de las patatas lavadas que suelen encontrarse en los supermercados, esta variedad se comercializa sin limpiar, lo que garantiza que conserva todas sus propiedades naturales y que no ha sido almacenada en frío.
Las condiciones climáticas y los suelos burgaleses permiten un ciclo de producción más largo, lo que se traduce en una mejor conservación. Antes de salir al mercado, las patatas se seleccionan en función de su uso culinario, ya sean para freír, cocer o guisar.
Desde el sector se reivindica además el uso de envases de papel, que protegen el tubérculo de la luz y evitan que adquiera un tono verdoso, una práctica que ayuda a mantener su calidad durante más tiempo.
La Ruta de la Patata busca hacerse un hueco como una de las propuestas gastronómicas destacadas del otoño en Burgos, a las que se suman otras iniciativas como el Festival de la Morcilla de Burgos, que se celebrará el próximo fin de semana.
Con 32 paradas y un ingrediente común, la ruta invita a degustar este tubérculo en Burgos de una forma diferente.






