

En 2002, el Chava Jiménez anunciaba que se retiraba temporalmente del ciclismo para luchar contra la depresión. A pesar de ser uno de los corredores más carismáticos, combativos y admirados de su generación, su historia terminó siendo una de las más tristes del deporte español. Un año después de su retirada, moría a causa de un problema cardíaco.
«Voy subiendo como el Chava Jiménez. Hay montañas que te enseñan quien eres. Cueste lo que cueste, apretó los dientes». Así canta La Maravillosa Orquesta del Alcohol en Subiendo como el Chava Jiménez, una de las canciones más emotivas de San Felices, su sexto álbum de estudio.
Al igual que el Chava fue el ciclista del pueblo, La M.O.D.A. se ha convertido en la banda de la gente humilde y sencilla: la que trabaja y lucha, pero nunca se rinde y siempre está ahí. Con Burgos como bandera, San Felices es también un homenaje al barrio que los vio crecer como banda, a esos bares de toda la vida, como el Cernégula, pero que podría ser cualquier otro, en los que se mezclan risas, silencios y derrotas compartidas.
Las campanas que abren el disco suenan como las de un domingo por la mañana en un pueblo castellano. Suenan a casa. A abuelos. A hogar. San Felices, canción que da nombre al álbum sirve de carta de presentación para una etapa más madura. Un sonido fruto de la experiencia que te dan los años vividos, plagado de letras melancólicas que, sin embargo, irradian esperanza y optimismo.
Desde la sensación de vacío que te deja ver pasar las calles mientras abandonas tu ciudad, plasmada en Alsa pa Madrid. «Estoy llorando en el Alsa pa Madrid, pero pase lo que pase no estoy listo pa morir». Melancolía y optimismo que resumidas en un solo verso.
Hasta las ganas de bailar y celebrar hasta los fracasos. «Todo puede salir bien y lo voy a aprovechar, y si fallo pues lo intento. Y si tu estás estoy contento.», de Si bailas bailo. «Todo lo demás no importa. Si bailas bailo». Porque si algo quieren dejar constancia La M.O.D.A. con este disco es que en la vida hay que llorar cuando toca, pero jamás debemos olvidarnos de disfrutar.
Ellos mismos los saben de primera mano, porque han sido la banda más afectada por el concurso de acreedores de la ticketera Wegow, lo que les va a obligar a actuar en muchas fechas a pérdidas. «Nos han robado el dinero, pero que no nos roben la ilusión de la música», comentaba David Ruiz, vocalista de la banda, en el programa Mañana Más de RNE.
“Lo siento, pero no te necesito para ser feliz. No guardo ningún rencor. Es una liberación”, cantan en No te necesito para ser feliz, junto a Repión. Casi como si fuera un mensaje directo a quienes robaron la ilusión de una banda donde la música siempre ha sido el verdadero vertebrador de todo. Por encima de la imagen de artistas, de los carteles de “entradas agotadas” y las salas llenas, las canciones han sido, y siguen siendo, la esencia de La M.O.D.A.
Para dar forma a este álbum han contado con Carlos Raya, colaborador habitual y productor de artistas como Fito & Fitipaldis, M-Clan, Quique González o Leiva, con el que han grabado Subiendo como el Chava Jiménez. Raya se alía con La M.O.D.A. en esta nueva etapa, de tintes más rockeros, pero que mantiene su esencia y sonidos característicos de la banda burgalesa. Un sonido definido por instrumentos como el acordeón, el saxofón o el clarinete, que han marcado su identidad musical desde los inicios.
Un trabajo en el que se puede escuchar a un David Ruiz que deja atrás su voz más rasgada para cantar con un tono más suave y melódico en canciones como Letra Helvética, La vida en rosa o Desde Marte, uno de los cantos más sinceros al amor que ha firmado la banda.
Un disco en el que entran en otra etapa vital. “¿Cómo vamos a hacer las canciones que hacíamos con 23? Si ya no sé nada de aquel que fui, ya no siento que sea parte de mí”, cómo cantan en Días difíciles. Una canción que sirve para mirar atrás, estar agradecidos y, aun así, reconocer que siempre hay momentos duros.
También está la crisis existencial escenificada en Todos sonríen menos yo, una reflexión sobre las preguntas vitales que todos nos hacemos alguna vez y ese intento de entender lo que hay detrás de la vida. O el lema Píntalo todo de negro, convertido ya en un canto liberador. «Píntalo todo de negro, cuando busquemos la luz». Una frase que ya aparecía hace diez años en Nubes negras, el sencillo que abría su segundo álbum, La primavera del invierno, pero que ahora toma un tono mucho más vitalista, optimista y cargado de esperanza.
Para cerrar el disco, la banda de los más de 600 conciertos ha querido rendir homenaje a todos los que han pasado por sus vidas con Los que estuvieron, la canción que cierra el álbum. Un homenaje emotivo, pero cargado de energía. Un cierre vitalista que invita a brindar por la vida y que recuerda a aquellas primeras canciones en las que aún cantaban en inglés, cuando todavía eran más La Maravillosa Orquesta del Alcohol que La M.O.D.A.

Hoy amaneció con niebla en Burgos, pero también con nueva música de La M.O.D.A. Y, como bien dice el refrán: “Mañanas de niebla, tardes de paseo”. Porque, aunque la tristeza a veces nos inunde, siempre llegan momentos de felicidad. Momentos que no se encuentran en los grandes logros ni en los éxitos, sino en un abrazo, una conversación, una vuelta a casa o en el disco de una banda que se ha construido a fuego lento, lejos de la vorágine del star system, llevando la música y sus raíces por bandera.
Así que hoy, al menos, seguro que seremos un poco más felices.
Ya puedes escuchar San Felices, el nuevo disco de La M.O.D.A., en las plataformas digitales habituales (Spotify, YouTube, Apple Music). Además, el Museo de la Evolución Humana acogerá este domingo la presentación y firma del disco por parte de la banda burgalesa desde las 18:00 con entrada libre hasta completar aforo.




