

Ayer, el escenario de los Cuatro Reyes volvió a ser punto de encuentro para el talento local. Por allí han pasado en estos días artistas como Nacho Pistacho, Perseida, Irade o Mario Andreu, que sueñan con llenar salas y conciertos multitudinarios, pero que, por ahora, se conforman con que se respete su trabajo. Doce meses después, el Ayuntamiento de Burgos sigue sin pagar a los músicos que actuaron en ese mismo escenario durante los Sampedros del año pasado, sin ofrecer explicaciones ni pedir disculpas a los implicados.
Muchos de ellos han optado por no volver a subirse a ese escenario en señal de protesta. David Send, reconocido artista de la escena rock local, ha sido una de las voces más críticas, tanto en medios como en redes sociales. A él se han sumado otras bandas y solistas que han decidido no participar este año, a pesar de que esta vez sí se les ofrecía firmar un contrato antes de actuar.
Los artistas que han decidido repetir lo hacen sin saber nada sobre el pago de su trabajo del año pasado. Para muchos de ellos, la música no es un hobby: es su ocupación principal y su forma de vida. Algunos incluso tuvieron que adelantar el dinero para pagar a los músicos que les acompañaban. Todo ello en un sector tan precario como es la industria musical, donde la falta de respaldo institucional hace que todo sea aún más complicado.
Una situación sobre la que Mario Andreu decidió pronunciarse en su concierto: «No queremos hacer otra cosa que no sea tocar y cantar, y estar aquí con mis músicos. No nos merecemos que nos traten de esta manera. La música es una profesión para mucha gente, tenemos que pagar nuestro alquiler, nuestra comida.», explicó el músico afincado en Burgos. «No puede ser que sigamos así. Queremos que se nos pague lo antes posible. Pedimos una explicación y unas disculpas.», concluyó.

A los impagos de 2024, hay que sumar el caos en la contratación de este año. Esta vez, los pagos no dependen directamente del Ayuntamiento de Burgos, que ha delegado la gestión en PEPSICO y Burgos Alimenta. La producción corre a cargo de La Máquina de Ruido, empresa gestora del Andén 56, quienes han sido los encargados de contactar con los artistas.
Buena parte de los músicos fueron avisados tan solo un par de días antes de actuar. Por eso, ninguna de las actuaciones programadas en el escenario de los Cuatro Reyes ha aparecido en los programas oficiales, que se imprimen con semanas de antelación. Tampoco se han anunciado en las redes sociales del Ayuntamiento, ni existe una imagen con la programación donde se indiquen fechas u horarios. La promoción ha corrido íntegramente a cargo de los propios artistas.
El escenario de los Cuatro Reyes, situado en una ubicación céntrica y privilegiada, debería ser un escaparate del talento local. Pero hoy parece más una excusa para que los hosteleros monten sus foodtrucks y hagan caja con algo de música de fondo, que una apuesta real por la música de la ciudad. Muchos sabemos la suerte que tenemos, pero a veces parece que las instituciones todavía no se lo creen.
David Ruiz, cantante de La M.O.D.A., lo resumía en la entrevista que nos concedieron minutos antes de su concierto en fiestas cuando hablaba de todos esos artistas y bandas que empiezan a tocar un instrumento o a componer canciones: «El día de mañana van a estar aquí, o van a estar en Madrid o van a estar en México. Esa es una riqueza cultural y un patrimonio muy importante de nuestra tierra, que creo que las instituciones todavía no son conscientes, pero creo que la gente cada vez vamos siendo más conscientes de ello y hay que seguir ahí empujando.» Y es que ellos mismos comenzaron actuando igual que lo hacen mucho de estos artistas, mucho antes de congregar a más de 50.000 personas de toda España en su ciudad.
Futuro y presente de la música en Burgos
A pesar de todo, el talento no deja de sonar. Irade, proyecto musical de Laura García y Daniel Varona, abrió ayer el escenario con un concierto marcado por el sol y el calor. Una de esas voces personales, con letras que abordan temas como el perfeccionismo, la productividad que nos ahoga o la necesidad de aprender a soltar. «Yo la música solía sufrirla, y esta gente que me acompaña hoy en el escenario me ha enseñado a disfrutarla.», contaba sobre su banda.

También Nacho Pistacho, que llenó los Cuatro Reyes el pasado sábado con un show de pop-rock divertido y cañero. Una talento emergente que bien podría estar el año que viene abriendo el escenario Céntrico o Excéntrico para un artista de primer nivel.
Y, por supuesto, Mario Andreu, que volvió a congregar a un público fiel con un directo arrollador, difícil de explicar con palabras. Una propuesta que bebe directamente del folk, blues y rock estadounidense, muy alejada de lo que uno espera de un joven de 24 años afincado en Burgos. El solo demostró su capacidad con temas como el emblemático Tennessee Whiskey o su siempre emotivo, Anymore. Todo ello llevado a la máxima expresión cuando lo acompañaba Nacho Moreno, Roberto Moral y Daniel Varona, tres músicos burgaleses que consiguen elevar su sonido a nuevas cotas y que hace de la propuesta de Andreu una de las más interesantes de la escena local.
Una muestra de que hay talento, futuro y nombres por los que apostar en la música local. Propuestas para todos los gustos, que esta tarde y mañana seguirán sonando en los Cuatro Reyes con artistas como Mala Infancia, Ballena 52 o The Halley Band. Estos últimos serán los encargados de poner el broche de oro a un escenario que, a pesar de los impagos y el abandono institucional, quiere seguir siendo una celebración de la música burgalesa.




