El grupo segoviano Ruin Rapaz publica este 30 de septiembre su nuevo trabajo discográfico, Me voy de pesca. Se trata de un EP en el que la banda continúa su particular investigación sobre la música tradicional castellana, explorando sus patrones rítmicos y melódicos para proyectarlos en un lenguaje plenamente contemporáneo.
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En esta ocasión, el repertorio se amplía con dos temas inéditos que se suman a canciones ya conocidas como La luna entera, El reloj digital o El pastorcillo. Por un lado, Las buenas chicas transforma una canción de ronda desde el prisma del country, otorgándole nuevos matices sin alterar el trasfondo popular de la pieza. Por otro, Me voy de pesca inaugura lo que la propia banda ha definido como “canciones de pesca”, un espacio creativo en el que el rock and roll se combina con letras tradicionales vinculadas a la experiencia de ir a pescar.
El resultado es un EP que refuerza la idea central de Ruin Rapaz: la tradición sigue vigente y no es un elemento estático, sino un territorio abierto a la experimentación. «No hay duda de que la humanidad no ha cambiado tanto como parece. Seguimos creando a partir de la tradición, pero con toda la libertad de la cual somos capaces.», explican sus integrantes.

Una trayectoria ligada a la experimentación
Ruin Rapaz nació en 2020 con el objetivo de repensar la música tradicional desde una perspectiva actual. Tras su presentación oficial en el festival Folk Segovia en 2022, donde sorprendieron con un repertorio que unía lo popular y lo innovador, publicaron su primer disco, Nuevo Folk.
Desde entonces, la formación ha recorrido diversos escenarios nacionales como Planeta Folk, Candelafest o Escenario Patrimonio, además de participar en la Red de Teatros de Madrid y en distintos ciclos musicales. En paralelo, han compartido grabaciones y vídeos que muestran la evolución de su propuesta artística, siempre centrada en la reinterpretación del repertorio de raíz.
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Con Me voy de pesca, la banda consolida su apuesta por una revisión desprejuiciada de la tradición castellana. Su música establece un diálogo entre pasado y presente, en el que conviven el folk progresivo, el country y el rock and roll, sin renunciar nunca al pulso popular que da origen a cada composición, transformándolo en un lenguaje válido para la creación musical del presente.

